Cómo Sonia creó una oficina en casa cómoda y productiva

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Post de Sonia, propietaria de la vivienda.

La primera impresión al entrar en mi nuevo despacho del ático fue de total asombro, tenía la sensación de estar en una auténtica oficina o en un sofisticado espacio de coworking. Ahora empiezo mi día a día con mucha ilusión gracias a la cantidad de luz que entra por las nuevas ventanas de tejado VELUX y tanto mi capacidad de concentración como mi rendimiento laboral han mejorado mucho. Tras la reforma, nuestra familia ha ganado en calidad de vida.

En mi empresa me ofrecieron la posibilidad de teletrabajar un par de días a la semana. Pensé que mi casa cumplía con todos los requisitos para vivir, estudiar y teletrabajar a la vez, pero con el tiempo me di cuenta de que necesitaba un espacio propio para trabajar. Me resultaba muy difícil concentrarme en el mismo espacio donde mis hijas estaban jugando o mi marido cocinando. La solución la encontré en nuestro ático. Era un espacio de la casa que teníamos bastante desaprovechado, que hacía las veces de trastero y zona de juegos. Sus dos pequeñas ventanas por las que apenas entraba luz y de difícil apertura, no invitaban a pasar tiempo allí. Pero su ubicación, lejos de los ruidos e interrupciones, resultaba perfecta para crear mi pequeño refugio privado. Y decidimos transformarlo.

El cambio


La reforma fue muy rápida. Asesorados por un arquitecto, decidimos reemplazar las dos pequeñas ventanas, por otras mucho más grandes que aseguraban la entrada de luz natural durante toda la jornada de trabajo y una correcta ventilación, imprescindible para aumentar la productividad laboral. Elegimos dos ventanas de tejado con apertura eléctrica, con dos persianas y cortinas también de apertura eléctrica. Una mañana salí a trabajar y cuando regresé ya tenía mis nuevas ventanas. Los instaladores de VELUX habían abierto huecos más grandes, sellado el tejado e instalado marcos, ventanas y persianas. El cambio fue total. La habitación estaba llena de luz, parecía mucho más grande y podía ver el cielo a través de mis nuevas ventanas.

Ahora es un espacio mucho más agradable, que invita a la concentración, al relax e incluso mis hijas suben a leer o hacer sus deberes del colegio. Nunca hubiera imaginado que la luz tuviera tanto poder para transformar los espacios. El ático se ha convertido en uno de nuestros lugares preferidos de la casa.

La tecnología, mi gran aliada


La decisión de apostar por VELUX ACTIVE fue todo un acierto. Programé desde mi smartphone la aplicación configurando mis preferencias y horarios de forma rápida y sencilla. El sistema se encarga de medir la temperatura y los niveles de CO2 y si aumentan, la ventana se abre sola para ventilar y mantener el clima interior agradable y saludable. Lo mismo ocurre cuando hace un calor excesivo y las persianas se bajan de forma automática. Es como si pensaran por mi para que yo solo me tenga que concentrar en mi trabajo. Pero es que, además, supone un gran ahorro energético tanto en calefacción como en aire acondicionado y lo mejor de todo, puedo controlar todas mis ventanas VELUX también cuando estoy fuera de casa.

Estoy encantada con mi nuevo espacio de trabajo en casa, apenas puedo creer cómo una obra tan rápida, limpia y sencilla ha cambiado tanto nuestra situación familiar. Estamos seguros de que repetiremos con VELUX. Es el momento de pensar en los siguientes proyectos.